Sheldon el Caracol enseña que hay belleza en tomarse las cosas con calma. Tejido a mano con suave algodón orgánico, lleva su acogedora concha a dondequiera que va, siempre tranquilo, paciente y listo para un juego suave. Perfecto para pequeños exploradores curiosos, Sheldon aporta un toque de fantasía y calma a cualquier estante de guardería.
Dato curioso: Los caracoles pueden dormir hasta tres años. ¡Eso sí que es descanso y relajación bien hechos!